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lunes, 26 de septiembre de 2016

Sant Pere de Rodes (Port de la Selva, Girona)

Monestir de Sant Pere de Rodes (Girona, España)

Una de las grandes calamidades de la historia de España fue el abandono de gran cantidad de fortificaciones y monasterios, sin que hubiese manera de recuperarlos, o se recuperaron demasiado tarde y la reconstrucción tuvo que hacerse, a veces, echando mano de la imaginación.

Algo parecido ocurrió con el monasterio de Sant Pere de Rodes, en Port de la Selva, en el norte de la Costa Brava y muy cerquita de la frontera con Francia.

Port de la Selva (Girona, España)

Durante mucho tiempo fue un poco complicado establecer la razón de las dimensiones del monasterio de Sant Pere de Rodes, bastante grande para estar situado en una zona tan aislada y poco poblada, y las leyendas que había acerca de unas reliquias de San Pedro traídas de Roma durante los convulsos años del siglo VII podrían ser sólo eso, leyendas.

Port de la Selva (Girona, España)


Las primeras referencias que existen sobre este lugar son del siglo IX y hablan de una pequeña celda monástica que fue prosperando con el tiempo y a mediados del siglo X se sabe que había un monasterio independiente, que alcanzaría su momento de mayor gloria durante los siglos XI y XII, durante la existencia del condado de Ampurias. De todas formas mantuvo su importancia hasta el siglo XVII, cuando empezó su decadencia que desembocaría en su abandono un par de siglos después y tras haber sido saqueado en diversas ocasiones.

Y tras haber sido abandonado, se comenzó su recuperación a principios del siglo XX. Y durante una de las campañas de excavaciones y estudio aparecieron las reliquias de una forma un tanto accidental, en el escondite en el que las ocultaron siglos atrás.

Los resultados de las campañas de finales del siglo XX terminaron por convencer a las autoridades para iniciar la restauración y reconstrucción de todo el complejo, abierto al público previo pago de una entrada.

¿Cómo llegar a Sant Pere de Rodes?
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domingo, 3 de abril de 2016

Playas de Cataluña: Tossa de Mar (Girona)

Tossa de Mar (Girona, España)

Tossa de Mar, en plena Costa Brava, es una de esas muchas poblaciones del Mediterráneo español que han sido muy impactadas por una forma bastante mal entendida de impulsar el turismo.

Eso hace que lo que un día fue uno de los pueblos más interesantes del litoral catalán hoy sea prácticamente un pueblo más de tantos, con el mismo tipo de hotel turístico, con el mismo tipo de apartamento turístico, con el mismo tipo de cutrez y horterada orientadas a un determinado tipo de turismo que puede haber dejado dinero, pero se ha llevado el alma del lugar por delante.

Tossa de Mar (Girona, España)
Y es una lástima. Una vieja villa de pescadores con un patrimonio histórico de primer orden, con elementos megalíticos en su término municipal, con una vieja villa romana (Ametllers) y con ese castillo tan icónico que adorna su playa principal, una de las defensas costeras más bonitas que conozco, y que constituye su principal reclamo es, una vez que te alejas de la Vila Vella, prácticamente indistinguible de otros cien pueblos iguales desde aquí hasta Tarifa, siendo peor cuanto más te alejas del castillo siguiendo la playa.

Al menos, y esto hay que reconocerlo, no han permitido la construcción de edificios más altos que hiciesen un daño mayor y se ha mantenido la zona más cercana al castillo de una forma en la que más o menos te puedes hacer una idea de como era el lugar en la primera mitad del siglo pasado, antes del boom del turismo. A diferencia de otros lugares creo que hay esperanza para Tossa en reorientar una parte de su modelo de negocio hacia un tipo de turismo que no solo explote si no que se apoye y promueva en lo que un día fue y debería volver a ser.


Tossa de Mar (Girona, España)

Volvamos al castillo. La Tossa que hoy conocemos era un pequeño pueblo de pescadores que fue donado al todopoderoso monasterio de Ripoll, que por sus conexiones con los Condes de Barcelona estaba en una posición de enorme influencia en estas tierras, aunque inicialmente estos no respetaron demasiado esta donación.

El castillo fue mandado erigir por el abad Ramon de Berga allá por el siglo XII y daba una serie de indicaciones, a modo de carta puebla, para determinar a qué tenían derecho los vecinos y a qué tenía derecho el monasterio, muy estricto en la reclamación de sus rentas.

Aunque Tossa tuvo una historia bastante apacible en comparación con otras localidades más al interior debido al complicado acceso que tenía, el castillo sirvió de refugio a locales y forasteros para protegerse de algunos ataques piratas como los que asolaron el litoral mediterráneo hasta casi el siglo XVII, momento en el cual, terminada esta amenaza, Tossa demolió parcialmente sus murallas para facilitar el crecimiento urbano.

Tossa de Mar (Girona, España)

En el siglo XX el desarrollo del turismo, atraído por el buen clima y la belleza del lugar, cambió completamente el aspecto de la población y en general de buena parte de la Costa Brava: allí donde había un arenal, algunos de acceso francamente complicado, se ha intentado poner alguna clase de establecimiento turístico, llegando a secuestrar algunos tramos de costa a los que sólo se puede acceder por senderos un tanto precarios como única concesión al derecho de paso ya que las carreteras son privadas y están reservadas para clientes.

Sobre playas, me pareció divertido llegar a Tossa y ver un enorme cartel donde presumían de tener una de las 25 mejores playas del mundo. Creo que no me costaría pensar 25 playas mejores sólo en el litoral peninsular español, sin recurrir a Baleares o a Portugal, con el Algarve como gran abanderado.

¿Cómo llegar a Tossa de Mar?
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jueves, 31 de marzo de 2016

Playas de Cataluña: Cala Sa Boadella (Lloret de Mar, Girona)

Cala Sa Boadella, Lloret de Mar (Girona, Cataluña)

Una de las pequeñas decepciones de este viaje fue la Costa Brava. Uno de los tramos de costa que más ganas tenía de conocer y que al final resultó ser un poco bluff.

Y no tanto por la belleza de la costa, que la tiene y mucha, sino por la desidia con la que se explota, un poco como si una vez alcanzada la fama lo demás importase menos.

Tomemos por ejemplo Lloret de Mar, municipio turístico archiconocido en el que me vi obligado, a pesar de mis esfuerzos, en pernoctar. Se trata de un antiguo pueblo de pescadores horriblemente desfigurado por toda esa arquitectura tan hortera que se suele construir en las zonas turísticas.

Se había construido mucho y mal antes de la burbuja  y se construyó más y peor durante y después de la misma.

Cala Sa Boadella, Lloret de Mar (Girona, Cataluña)

Al menos la pensión en la que dormí estaba situada en el núcleo más antiguo de la población y sus calles, a pesar de toda la parafernalia hiperturística (restaurantes cutres, tiendas de souvenirs en vena y demás engendros asociados), permitían imaginar lo que un día pudo ser el pueblo.

De lo poco rescatable de Lloret de Mar es la Cala de Sa Boadella que, milagrosamente, no alberga un hotel con spa, y hasta te permite, si no te fijas demasiado, olvidar que estás en una playa urbana y no en la playa virgen que te venden.

Para llegar tienes que dejar el coche aparcado arriba, en una urbanización un poco menos espantosa que la media local, y luego bajar por una pista de tierra hasta llegar a la arena.

La playa está partida en dos por una roca que sirve de frontera entre la parte de uso convencional y la de uso nudista de la playa, y tiene un acantilado calizo coronado por un pinar desde el que hay las mejores vistas de la zona. Bastante recomendables las vistas desde aquí arriba, aunque no aptas para personas que sufran de vértigo si se acercan demasiado al borde debido a la caída vertical.

Cala Sa Boadella, Lloret de Mar (Girona, Cataluña)

Si pasas por Lloret de Mar merece mucho la pena acercarse hasta aquí. El color de esos acantilados, rojizos, combinados con el color de la arena y contrastando con el verde de los pinares le dan un aspecto ciertamente hermoso. Ignoro si es fácil o difícil aparcar porque las dos veces que fui, al anochecer y al amanecer, no había mucha gente y además amenazaba lluvia, lo que hacía que incluso a aquella hora tan temprana la gente estuviese recogiendo.

La playa en sí cuenta con todos los servicios, lo que le ha permitido obtener una bandera azul, incluyendo un chiringuito que se adivina como un cuerpo extraño en ese entorno debido a su tamaño. Lo típico en el Mediterráneo, por desgracia.

¿Cómo llegar a Lloret de Mar?
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